sábado, 28 de agosto de 2021

Sálvame: la caída de su audiencia frente a Antena 3 asusta a Mediaset

 Quién lo iba a decir hace unos meses, cuando Rocío Carrasco contaba su verdad, Irene Montero la apoyaba y la audiencia batía records. Ahora el buque insignia de Telecinco pierde fuelle ante las series turcas. ¿Qué ha pasado?

Tanto fue el cántaro a la fuente que se ha hecho añicos o al menos se ha descascarillado. Y no sabemos si la fuente se ha secado, todavía no. Pero han saltado las alarmas en Mediaset España, Telecinco, chez Vasile. A Paolo le han salido más canas durante sus toscanas vacaciones frente a la isla de Elba, la de Napoleón, que sucumbió en Waterloo, donde Puigdemont. A ver si también sucumbe Sálvame. Naranja, limón, tomate o Deluxe. Camina o revienta.

¿Simple desgaste fisiológico-veraniego o el principio del fin? La chimenea de la fábrica de la tele con menos humos. Después de 12 años de liderazgo incuestionable -y para algunos snobs todavía inexplicable- el programa pierde fuelle y audiencia. No gravísimo, pero preocupante, lo reconocen ellos mismos.

Un 1,4% de share ha perdido respecto al agosto pasado. Superados en número de espectadores por la oferta de otra cadena que le hace sombra y pupa. Escuece el sorpasso. Y encima es Antena 3, la triste, que se ha puesto alegre, hasta flamenca, con el exitazo de las telenovelas turcas. Rebelión íntima de los gustos del espectador.

Quién nos lo iba a decir hace sólo unos meses en plena efervescencia por lo de Rocío Carrasco, cuando la intervención de la ministra de igualdad. No da igual. Después de tardes gloriosas tirando del hilo de Ariadna, de la madeja de Kiko Rivera y su herencia envenenada, del Merlos Place o las trifulcas de plató con las amargas lágrimas de Lydia Lozano, los "me parece una falta de respeto de Chelo", las bombas de Hernández, aquellos belenazos, los pollos de Matamoros y las añoradas croquetas de Mila Ximénez, que tanto vacío ha dejado en la escaleta como en nuestros corazones.

Otra ausencia, vacacional, la de Jorge Javier. Claro que se nota, claro que influye. Tanto trasiego de presentadores de guardia -a ver quién toca hoy- cada uno con su cantinela. Carlota con sus alegatos feministas que no todos comparten, Paz y sus monólogos sobre la muerte, la chica de Cazamariposas que no convence.

Y la nueva hornada de colaboradores que no despega -Laura Fa, Rafa Mora, Frigentti o Caparrós- a años luz de los veteranos por mucho que intenten legítimamente ganarse la codiciada silla. Se salva Anabel Pantoja, tiene autenticidad y una empatía que ya la quisiera en tele su tía. Le echa morro y víscera. Su próxima boda dará mucho juego.

El formato funciona cuando hay tensión de glúteos. Ese cebo maquiavélico por el que no haces zapping, vaya que te pierdas un momento sublime, una crisis de ansiedad rumbo al baño entre lágrimas, arranque de ira y de la petaca del micro -los técnicos de audio y el tío de la steady tienen mucho mérito- con amenazas a Valldeperas, "que yo me voy, esto es inaguantable". O sea, cuando se masca la tragedia. ¿Y es que esto ya no pasa? Sí, sucede, pero tal vez ya no funciona como antes.

COMPETENCIA AMARGA

Sálvame le ha salido un duro competidor, un forúnculo: la serie turca Tierra amargaSumado al imbatible Pasapalabra, rey del mambo antes del informativo, bandeja de plata para Vicente Vallés -y esto ya es cosa de mayores, porque duele en el corazoncito de Piqueras- sitúa a Telecinco ante un horizonte pelín gris, chungo, en la nueva temporada. Se tambalea su audiencia vespertina y nocturna. La ficción turca también peta en el prime time, la otra telenovela de Antena 3, Mi hija, arrasa en la cena. Lo más visto del día. La victoria mensual es ya cuestión de décimas de share.


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